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domingo, 19 de agosto de 2018

LAS FIESTAS DE SAN AGUSTÍN EN FERNÁN CABALLERO

A pesar de que pasen los años, determinadas tradiciones se siguen manteniendo intactas en los pequeños pueblos de la geografía española. Fernán Caballero, en la provincia de Ciudad Real, es un claro ejemplo de ello.

Con tributos a San Agustín, el 28 de agosto, el municipio manchego se ha venido caracterizando, desde más de un siglo, por dos elementos claves en la celebración de sus fiestas: la pólvora y los toros.

Unas fiestas, cuya repercusión, ya antes del siglo XX, llegaba más allá de los límites estrictamente municipales,  a través de la prensa regional y nacional. Es esa misma prensa la que describe detalladamente aquella sociedad que perteneció a los antepasados de los que hoy viven o visitan Fernán Caballero.

EL PATROCINIO DE SAN AGUSTÍN

Dicen las Relaciones Topográficas de Felipe II (1568) sobre Fernán Caballero que: “Guárdase en esta villa por voto la fiesta de San Agustín y votóse porque el Señor nos guardase los panes y frutos de la langosta que la había en aquel tiempo mucha”. Se parte entonces de la idea de que, ya anteriormente al siglo XVI, se venían celebrando tributos en honor de San Agustín en el municipio manchego de Fernán Caballero.

Existe otra localidad en la provincia, Villahermosa, en la que “es día de guardar el día de San Agustín, tiene vigilia y votóse por la langosta”. Por tanto, queda de manifiesto la atribución de poder a San Agustín para combatir estas plagas.

Según el Anuario de 1904, el municipio ciudadrealeño celebra fiestas los 28 y 29 de agosto. El primer día, festividad del patrón; el segundo, para que tuvieran lugar los encierros.

En cuanto al otro copatrón de Fernán Caballero, San Sebastián, no hay constancia, ni en las mencionadas Relaciones Topográficas ni en los Anuarios de datos, que avale su celebración por aquellos años. En otros municipios de la provincia, como Albaladejo, Alcoba o Alhambra, ya desde el siglo XVI, sí se imploraba la intercesión del mártir cristiano para detener la peste.

Pólvora y encierro, los elementos claves

En las fiestas que se celebran en este pueblo en honor de San Agustín, son la pólvora y los toros dos principales referentes, desde hace más de un siglo.

Pólvora a tutiplén y encierro. Si en Fernán Caballero suprimen la pólvora y el encierro de los toros al etilo de Pamplona, los vecinos protestan y hacen huelga de las fiestas. Son dos cosas: los cohetes y el encierro que esperan cada año, como algo insustituible. Mejor diríamos que esperamos, pues se juntan en tan simpático y bellísimo pueblos tantos vecinos como huéspedes de la capital que conocemos tan tradiciones festejos y nos gusta presenciarlos. La víspera de San Agustín y durante la procesión del patrón, es tal la cantidad de pólvora que se quema, tanto en cohetes como en “castillos” de artificio, que el espectáculo es digno de contemplarse y en cuanto al encierro, tan antiguo y tradicional como los celebrados en Navarra, se dan tan sólo en Fernán Caballero, Almodóvar del Campo y algún otro pueblo de Mancha, y ello hace que el recorrido de las vaquillas o novillos se vea materialmente inundado de varios miles de personas” (Artículo “Pólvora y encierro en Fernán Caballero”, diario Lanza, 28 de agosto de 1956, por Ramírez Morales).

La feria

El llamado Real de la Feria se ubicaba en la actual calle Rafael Gasset, denominada antiguamente calle de la Feria (Instituto Geográfico Nacional, 1883) hasta septiembre de 1900, año en que, con motivo de la visita del entonces Ministro de Agricultura para inaugurar las obras de la presa en el municipio, fue reemplazado por el nombre actual (Revista de Obras Públicas, número 1.305, 27 de septiembre de 1900).

Así se justifica, a modo de ejemplo, en la sesión plenaria del Ayuntamiento de Fernán Caballero de 21 de agosto de 1935, que acordaba por unanimidad lo siguiente: “que las casetas y barracas que se acerquen con motivo de las fiestas locales se instalen en toda la calle de Rafael Gasset y que los cafés y bares puedan sacar sus veladores a las aceras pero sin que éstas sean cortadas por vallas”.

Juan Gómez Castañeda, en su libro “Viaje de turismo interior. Fernán Caballero y viceversa”, también hace alusión a aquel Real de la Feria: “Desde la plazoleta que se configura en su intersección diagonal con la Real, donde desemboca, hasta su estrechamiento antes de su arranque en la plaza, la calle […] daba acogida a las casetas, barracas y atracciones de feria que se instalaban en el pueblo en las vísperas de la festividad del santo patrón”.

Hacia finales de los sesenta, la feria sería traslada a la calle Estación, ubicación actual.

Las tallas de San Agustín

Sólo en el siglo XX, se han conocido hasta tres imágenes distintas de San Agustín. Según la iconografía tradicional, con anterioridad al siglo XVI se representaba al santo joven y sin barba. Es, a partir de entonces, cuando se empieza a imponer el tipo patriarcal, maduro y barbudo. A San Agustín se le puede representar indistintamente como obispo o como monje agustino con el hábito negro y un cinturón de cuero. En el caso de Fernán Caballero, las tres tallas conocidas siempre lo han representado como obispo. Asimismo, en el otro municipio ciudadrealeño, Villahermosa, que se acoge a su protección también se le representa de la misma manera.

En relación a la primera de las tallas que se conoce, no ha sido posible determinar su antigüedad. Sí se conoce que fue destruida hacia 1936. “Se han destruido todas las imágenes” (testimonio de Maximiliano Santos, alcalde, y Tomás Segura, secretario, de fecha 12 de mayo de 1939) y “se destrozó la iglesia parroquial, quemándose imágenes, altares y ornamentos de culto” (conclusiones del fiscal instructor en fecha 16 de mayo de 1945) en Causa general de Ciudad Real, Rama separada correspondiente al pueblo de Fernán Caballero, legajo 1027, expediente 5, incoada en virtud de la ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas (Boletín Oficial del Estado, 13 de febrero de 1939).
Primera talla de San Agustín conocida. Desaparecida hacia 1936.

La segunda talla de San Agustín se adquiere durante las tareas de restauración del templo religioso de Fernán Caballero, en torno a 1939-1940. “La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia […] ha sido completamente restaurada, tanto en imágenes como en ornamentación, contribuyendo a esta obra los vecinos del pueblo y, en particular, el General Herrera, don Pascual Crespo, don Diego Morales, don César Crespo y muchas más personas piadosas” (Lanza, 25 de agosto de 1944). Esta talla, si bien sigue representando a San Agustín como obispo, se caracterizaba, además, por llevar en su mano derecha, un corazón llameante, como símbolo de su total entrega a Dios. Parece deducirse que esta segunda talla tuvo que adquirirse con prisas para la celebración de los festejos. 

Talla adquirida hacia los años 1939-1940. A diferencia de la anterior, lleva un corazón flameante y carece de dos atributos importantes: la pluma y el libro abierto. Se encuentra en la ermita de Fernán Caballero, desde 1989.

Pocos años después, esta segunda imagen sería reemplazada por otra tercera, la actual, obra de los escultores valencianos José María Rausell Montañana (1898-1984) y Francisco Llorens Ferrer (1902-1963). Ésta sí dispone de atributos similares a la primera talla, como son el libro abierto y la pluma, como escritor y Doctor de la Iglesia. La talla actual guarda más semejanza con la primera conocida. La imagen, en una tarea de restauración, fue repolicromada de manera no adecuada. No obstante, en 2008, una nueva restauración la mejoró.

Talla que actualmente procesiona en Fernán Caballero. Como puede observarse, conserva atributos similares a la primera talla conocida: la pluma, en la mano derecha, y el libro abierto, en la mano izquierda.

La obra de Rausell y Lloréns está repartida por toda España, y muy especialmente, en Ciudad Real y algunos municipios de su entorno. Para la misma capital de provincia, tallaron: el grupo escultórico del Misterio de El Encuentro (1946), la Virgen del Mayor Dolor (1944) y el Cristo de la Buena Muerte (1947) de la Hermandad del Silencio; las imágenes de los Apóstoles del retablo de la Catedral destruidas durante la guerra (1947 - 1954); la imagen de la Virgen de Alarcos (1949) y la imagen de la Virgen del Prado (1950).

La circunstancia que se dio en Fernán Caballero de conocer tres tallas diferentes de patrón a lo largo del siglo XX encuentra similitud con la Virgen de Alarcos, patrona de Ciudad Real. En este último caso, una primera talla fue destruida durante la Guerra Civil, una segunda se realiza entre 1939-1940 y la actual es esculpida por Rausell y Lloréns en 1950.

La Hermandad

Como se refiere en "Fernán Caballero y su historia. Desde su fundación hasta los inicios del siglo XIX": “en Fernán Caballero, según el Censo mandado realizar por el Conde de Aranda al Conde de Banajiar en 1770, existían dos cofradías y hermandades: la del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y la del Santísimo Sacramento. […] Ambas Hermandades del Santísimo y de la Vera Cruz eran muy antiguas y ya son nombradas en las visitas pastorales que se hacían desde Toledo. Así, en 1689, don Antonio de los Cabrios las nombra […] ”. Asimismo, el párroco, Pablo Martín Romo, de Fernán Caballero, en relación a los archivos perdidos durante el periodo 1936-1939, indica: “lo desaparecido de este Archivo Parroquial […] y destruido fue lo siguiente […] dos libros en pergamino de actas de la Hermandad de la Vera Cruz comprendiendo desde el año 1654 al 1726 con profusión de datos y notas muy curiosas y de gran valor histórico considerados como lo de más valor histórico que existía en la localidad”. No aparecen, aún, referencias a una Hermandad de San Agustín.

La Hermandad de San Agustín y San Sebastián se organiza hacia el año 1923, apareciendo una primera referencia en prensa al año siguiente: “por la tarde será sacada la imagen procesionalmente por las calles de costumbre, acompañará la hermandad en pleno” (El Pueblo Manchego, 1 de septiembre de 1924). Veinte años después, el número de hermanos ascendía al centenar, cifra muy exigua si se comparase con la actual. "[...] constituida su Hermandad a la que pertenecen en número aproximado del centenar” (Lanza, 25 de agosto de 1944).

Durante la Segunda República, en aplicación del artículo 27 de la entonces vigente Constitución de 1931, “las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno”. No se tiene constancia, por escrito, de que ninguna procesión de San Agustín no fuera autorizada entre los años 1931 y 1935. Es más, en esta cuestión, la relación, entre los distintos Gobernadores civiles y las autoridades locales de Fernán Caballero, fue fluida: “Hemos llegado a este cargo con una bien centrada decisión de amparo y respeto para todas las ideas, y reciente está el caso de la procesión celebrada con nuestro permiso en Fernán Caballero, autorización basada en la garantía de orden ofrecida por aquella Alcaldía” (palabras de Ramón Fernández Mato, Gobernador civil de Ciudad Real, en La Voz, 19 de julio de 1932).

Interior de Iglesia de Nuestra Señora de Gracia. Años 40. En el altar, San Isidro, a la izquierda, San Sebastián, a la derecha. En antealtar, a la derecha, sobre andas, San Agustín. Fotografía de D. Sebastián Morales Torres.

Días de licencia

Las ferias y fiestas de Fernán Caballero, con corridas de toros, música, verbenas, fuegos artificiales, atracciones y festejos suponían un alto en las labores agrícolas (Lanza, 25 de agosto de 1944).

A modo de ejemplo, para 1935, se habían declarado festivos los días 28, 29 y 30 de agosto (Sesión plenaria del Ayuntamiento de Fernán Caballero, 7 de agosto de 1935). Hasta entonces, no se ha encontrado ninguna referencia en relación a que el día 20 de enero, festividad del otro actual patrón San Sebastián, fuera declarado día festivo. Es más, era un día de plena actividad administrativa (Sesión plenaria del Ayuntamiento de Fernán Caballero, 20 de enero de 1940).

LOS ENCIERROS EN FERNÁN CABALLERO POR SAN AGUSTÍN

Tradicionalmente, se dice que los festejos taurinos se han venido celebrando en la localidad desde 1850 aproximadamente.

Antiguamente, los festejos taurinos se componían de dos actos.

Por una parte, los toros, acompañados de ganado manso y hombres a caballos, venían desde la ganadería a través del campo y entraban en el municipio, donde los vecinos ayudaban a que el ganado discurriese por las calles.

Por otra parte, la lidia que tenía lugar al día siguiente en una plaza pública construida en el municipio, bien en lo que es hoy la Plaza del Ayuntamiento, bien en un corral de titularidad privada. Hay quien recuerda, como es el caso de Nemesio Morales, que hace más de sesenta años los toros eran llevados con caballos al pueblo. Entonces se lidiaban en una plaza construida con carros en un corral (Lanza, 31 de agosto de 1993).

En las Relaciones Topográficas de Felipe II (1568) no se realiza alusión a que se corran toros en Fernán Caballero.

Una de las primeras noticias, alusiones en prensa, que se encuentra en relación a los toros, como así se refleja en “Fernán Caballero y su historia. Desde su fundación hasta los inicios del siglo XIX” es con motivo de la ruptura de un cordón sanitario que habían establecido los vecinos de Fernán Caballero, siendo roto por los de Malagón, que acudieron al encierro de las Fiestas de San Agustín:

Varios vecinos de los pueblo de Malagón, Carrión y Fernán Caballero, en una función de toros habida en el último de dichos pueblos […]” (Diario Español, 2 de septiembre de 1854).

En 1889, Fernán Caballero vuelve a ser noticia en prensa nacional por un suceso que ocurrió durante la celebración de éstos:

“En la corrida de novillos que con motivo de la festividad de San Agustín se celebró el jueves último en la inmediata villa de Fernán Caballero ocurrió un suceso lamentable, que pudo ser origen de gran número de desgracias.
Uno de los tablados levantados para presenciar el espectáculo, y que se hallaba totalmente ocupado por hombres solos, en su mayoría jóvenes, se derrumbó con estrépito, produciéndose una confusión espantosa.
Afortunadamente, el novillo que se lidiaba estaba bastante apartado y se logró fácilmente echarlo al corral, evitando así lo que puede suponerse si la fiera arremete contra la masa de carne humana que se debatía en el suelo entre las astillas y maderas del tablado.
Sin embargo de todo, resultaron varios contusos, aparte del susto consiguiente”
(La correspondencia de España, lunes de 2 septiembre de 1889).

Las fiestas de Fernán Caballero, especialmente por sus encierros,  llegaron más allá de los límites del pueblo, reflejándose en periódicos regionales, como El Pueblo Manchego, La Libertad, y nacionales, como ABC o La Nación.

 “Aumenta por momentos la animación despertada, en toda la provincia por el anuncio de las magníficas novilladas que con motivo de las fiestas de San Agustín habían de celebrarse en Fernán Caballero. Está realmente justificada esa expectación para las fiestas taurinas que se verificarán en el vecino pueblo, constituyen un alarde excepcional de organización, de desprendimiento y entusiasmo por parte de la Empresa que ha organizado unas carteles que merecen servir de ejemplo y ser motivo de envidia para muchas capitales de mayor abolengo taurómaco. […] Los novilleros constituyen en los carteles de Fernán Caballero una atracción insuperable no igualada por el de las fiestas taurinas de ningún otro pueblo. Entusiasmo, generosidad y amor a la patria chica puestos de relieve de la Empresa de Fernán Caballero y a los que estamos seguros que la afición de toda la provincia corresponderá cumplidamente” (El Pueblo Manchego, 30 agosto 1930).

“En Fernán Caballero. Los novillos de Flores resultaron buenos. Litri II estuvo toda la tarde muy valiente, toreando superiormente. Banderilleó con verdadero arte y tras de de buenas y valientes faenas de muleta, mató pronto y bien. Cortó dos orejas y un rabo. Félix Rodríguez II toreó artísticamente y fue ovacionado. También cortó orejas” (La Libertad, 31 de agosto de 1930).

“En Fernán Caballero se lidió ayer ganado de Ceballos, resultando mandos los dos primeros y bravos y nobles los dos últimos” (ABC, 2 de septiembre de 1930).

“En la novillada de feria celebrada ayer en el pueblo de Fernán Caballero, en la que se lidiaron reses de Eizaguirre, fue cogido por el tercer novillo el espontáneo Apolonio Camarena, resultando con una cornada en la región lumbar de pronóstico grave. Después de curado en la plaza fue trasladado al Hospital Provincial” (La Nación, 30 de agosto de 1934).

En ocasiones, hubo más de un día de encierro, e incluso más de dos animales por día.

Visto el oficio de esa Alcaldía, fecha 7 del actual, solicitando de mi autoridad, la correspondiente autorización, para celebrar en esa plaza pública, habilitada al efecto, una capea en cada uno de los días 29 y 30 del corriente mes, y con motivo de las fiestas que en esa localidad han de celebrarse […]” (Oficio del Gobierno Civil de la provincia de Ciudad Real, 12 de agosto de 1927).

Frecuentemente, la lidia se llevaba a cabo en la plaza de la Iglesia, hoy conocida plaza del Ayuntamiento. Entonces era un espacio abierto sin árboles, bancos o fuentes. Era muy usual la celebración de capeas en las plazas del pueblo.

Sin embargo, mediante Real Orden de 5 de febrero de 1908 (Gaceta de Madrid, nº 37, 6 de febrero de 1908), se prohíbe que se corran toros y vaquillas ensogados o en libertad por las calles y plazas de las poblaciones. En los lugares donde no hubiera plaza de toros permanente destinada al efecto, como era Fernán Caballero, se permitía que el Gobernador civil de la provincia autorizara la celebración de corridas de toros, teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno de los lugares y las conveniencias del orden público, siempre que los locales que provisionalmente se habilitasen fueron apropiados al objeto y reuniera condiciones de seguridad. Entre otros extremos, las plazas provisionales debían estar acreditadas mediante reconocimientos periciales y se debía establecer un servicio sanitario suficiente para la asistencia de los lidiadores que resultaran heridos o lesionados.

Pese a la existencia de esta Orden, no se acabó con la costumbre de celebrar capeas en los pueblos, llegando a ser frecuente que, con la complicidad de la Autoridad local y de los técnicos que debían de informar, se fingiera la existencia de las condiciones que habían de reunir los lugares destinados a estos espectáculos taurinos, a fin de obtener la autorización del Gobernador civil de la provincia.

Con la llegada de la Segunda República, para acabar con esta costumbre calificada de “bárbara e inhumana”, por razones de humanidad y porque el nuevo Gobierno de la República tenía que cumplir una misión de cultura, el Ministerio de la Gobernación dicta Orden de 28 de agosto de 1931 disponiendo que los Gobernadores civiles cuiden del exacto cumplimiento de lo mandado en la Real orden de 5 de febrero de 1908, declarando que las corridas de toros sólo podrán celebrarse en circos construidos de fábrica de modo permanente, y que los Gobernadores civiles procedan a la inmediata destitución de los Alcaldes que autoricen la celebración de capeas en plaza y calles de las poblaciones o de corridas de toro en locales que no reúnan las condiciones marcadas (Gaceta de Madrid, nº 241, de 29 de agosto de 1931).

En aplicación de la misma, y como consecuencia de no haber cumplido alguna de las condiciones establecidas en la Real orden de 1908, al alcalde Eloy Víctor Morales (1931-1933), se le llegó a incoar un expediente para su cese. Fue durante sus primeras fiestas patronales, agosto de 1931, cuando el Gobernador Civil había decretado su destitución y multado con 250 pesetas al resto de concejales por haber autorizado la celebración de una capea en la plaza del pueblo, con motivo de las fiestas patronales de San Agustín (La Voz, 15 de septiembre de 1931). No obstante, el cese solo se recoge en prensa escrita, sin que se haya podido constatar su publicación oficial. De hecho, el alcalde Eloy Víctor Morales seguiría desempeñando su cargo hasta enero de 1933.

Hacia la década de los cincuenta, los festejos taurinos de la localidad manchega empezaron a celebrarse como encierros urbanos en las principales calles del municipio, manteniéndose dicha tradición hasta el momento, y suprimiéndose la lidia de los mismos en plaza. Una hipotética causa de esta variación en los festejos se puede encontrar en el siguiente testimonio:

Los más viejos del lugar aún recuerdan el inicio de tan curiosa tradición. Todo comenzó hace más de 70 años, cuando las autoridades impidieron al alcalde del pueblo celebrar una de las capeas de la fiesta en la plaza de toros. Fue tal la indignación que produjo entre los políticos de la época semejante prohibición, que desde entonces se decidió trasladar la celebración, fuera de la plaza, y organizar las fiesta en las calles” (Lanza, 31 de agosto de 1995). Sin embargo, la fecha de hace 70 años (1925) no es correcta, en tanto que, en 1950, aún había capeas (Programa oficial de festejos, 1950, Ayuntamiento de Fernán Caballero).

Tradicionalmente, la traída de los toros, a través de los campos, se celebraba el día 29 de agosto. Por eso, el encierro urbano, siguió celebrándose en esa fecha (Lanza, 30 de agosto de 1966: “Ayer tarde se ha celebrado el Fernán Caballero su típico encierro…”). Años después, en la década de los setenta, el encierro se trasladó al día 30 de agosto.

El encierro urbano de Fernán Caballero siempre ha recordado a la población fernanduca cierta similitud a los Sanfermines. Por dicha razón, a veces se definía el acontecimiento como “Encierro al estilo de Pamplona”. En los años 80 ya se comenzó a conocer como “Tradicional encierro al estilo fernanduco”.

El tradicional encierro, dotado de muchas peculiaridades: el recorrido libre de los toros por las calles, el transcurso del encierro, la figura del carro... permite que en 2012 se le otorgue por parte de la Dirección General de Turismo y Artesanía de Castilla-La Mancha el título de Fiesta de Interés Turístico Regional (Diario Oficial de Castilla-La Mancha, número 175, 6 de septiembre de 2012).

Programa oficial de festejos. 1942.

Programa oficial de festejos. 1950.

LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX

Con las siguientes referencias a distintos artículos de El Pueblo Manchego, se podrá conocer una descripción detallada de cómo eran aquellas fiestas de San Agustín en las décadas de los años veinte y treinta.

27 de agosto:

Para inaugurar tan simpática fiesta, a las 7 de la tarde del día 27 las campanas de la Parroquia con sus volteos, lanzaron al aire sus sonidos anunciando la proximidad de su gran día para este pueblo.
A las diez de la noche, llegó la banda de música, que en Miguelturra dirige el profesor Sr. Tercero, compuesta de dieciocho individuos, la cual entre árbol y árbol de los cuatro castillos de fuegos artificiales quemados, tocaron variadas y escogidas piezas de su repertorio; de pirotécnico actuó el Sr. Barrera, de Almagro”(El Pueblo Manchego, 1 de septiembre de 1924)

En relación a la banda de música, siempre foránea, refiere Luis Dorado en su libro "Apuntes para la historia de Fernán Caballero": “el alguacil los va alojando en casas particulares donde les darán desayuno, comida, cena y cama durante los días de fiesta”.

28 de agosto:

El día 28 a las siete de la mañana, la gran diana tocada por la expresada banda fue despertando a su paso por las calles, la alegría y buen humor de todos los vecinos.
A las diez de la mañana y con asistencia de parte de las autoridades civiles y militares de la localidad, se celebró solemne función religiosa en honor a nuestro querido Patrón San Agustín; ofició el Párroco don Ramón Marina Marina, ocupando la sagrada cátedra el elocuente orador sagrado don José Giménez Manzanares […]

Por la tarde a las siete fue sacada en procesión la imagen de San Agustín, acto que como en años anteriores constituyó una gran manifestación de cariño y fe al Santo, quemándose durante toda su carrera por las calles, infinidad de preciosos fuegos artificiales así como cohetes que los devotos ofrecen a su Patrón.

A la entrada del Santo en la Iglesia el entusiasmo llega a lo infinito y según costumbre- cada día más exagerada – elevan el Santo a lo alto y le dan la mar de vueltas por la plaza, con grave peligro de dejarlo una vez de caer y romper la imagen.

Por la noche, tanto en el Casino de Fernán Caballero, como en el Nuevo Club, se celebraron grandes bailes de sociedad, asistiendo numeroso y escogido público de ambos sexos, viéndose en ambos salones muchas señoritas forasteras que en estos días nos honran con su presencia y hermosura(El Pueblo Manchego, 1 de septiembre de 1924).

Salida de la procesión de San Agustín, con la banda de música en primer plano. Fecha anterior a 1933. Fotografía cedida por Dª María Eugenia Pérez Dorado.

 En Fernán Caballero se celebrarán animadas fiestas con motivo de la festividad del patrón San Agustín, se celebrarán solemnes funciones religiosas, estando encargado de la oración consagrada el beneficiado de esta S.I, Pastoral D. Salomón Buitrago” (El Pueblo Manchego, 27 de agosto de 1914).

“El día 28 por la noche se celebró en el Casino de Fernán Caballero un animadísimo baile, donde el principal encanto estuvo concentrado en la simpatía y en la belleza de sus mujeres que siempre amables tienen a flor de labio una sonrisa, para ofrecerla en saludo al forastero. Entre las lindas señoritas que había allí conocimos a Ignacia, Isabel y Palmira Morales, Josefa y Elvira Vera, Manolita Rueda, Esperanza y Herminia García, Pilar Salcedo, Emilia Ruiz, Teodora y Matilde Torres, Blasa y Dionisia Estrada, Valeriana Gómez, Piedad y Carmen Hervás, Margarita y María Castañeda, Susana Huertas, Amelia Morales, Conchita y Flora Oliver, Claudia Santos y algunas más cuyos nombres ignoramos” (El Pueblo Manchego, 30 de agosto de 1921).

En la transcripción literal se puede apreciar el lenguaje machista empleado en aquella época, con referencias a la mujer como: “linda”, “en la simpatía y en la belleza de sus mujeres que siempre amables tienen a flor de labio una sonrisa”, entre otras expresiones. En la siguiente, podría quedar de manifiesto la atribución a la mujer del rol de tener que agradar al varón: “en grata compañía de las chicas, que con sus sonrisas armoniosas y sin par alegría, ponen una nota más atractiva a las ferias” (Lanza, 25 de agosto de 1944).

Foto familiar junto a San Agustín. Años cuarenta. En el centro, el párroco Pablo Martín Romero. Fotografía familia Velasco Friginal.

Procesión de San Agustín. Fotografía de Dª Margarita Morales Castañeda.

Procesión de San Agustín. Fotografía de D. Tomás Guerrero Vera.

29 de agosto

“Ayer se celebraron capeas para divertimiento del pueblo y durante las cuales se hizo una colecta para los soldados que pelean en África por los señores don Visitación Estrada, alcalde, don Clemencio Morales, segundo teniente alcalde, D. Ricardo Muñoz y el Veterinario D. Diego Morales, recogiéndose 78 pesetas. Esta colecta será ampliada con donativos" (El Pueblo Manchego, 30 de agosto de 1921).

“El 29 por la mañana y a estilo de Pamplona se efectuó el encierro de las reses, que por la tarde fueron lidiadas, presenciando la mar de pasillos cómicos que tanto los toreros como las toreras que lo presenciaban, causaron con sus chillidos y carreras por las calles del pueblo, quedando este terminado, tras mucho trabajo a las 12 del día.

Aún cuando la capea estaba anunciada para las cuatro, no sabemos si debido a no haber llegado los espadas contratados – que por fin no llegaron –o por darles algún descanso más a las reses que para los grandes “ases” que tanto de este pueblo como de los de Malagón y Carrión se entendieron con ellos, resultaron muy chiquitos de sangre sí, pero fuerza no, la corrida empezó a las cinco llegando la impaciencia del público a lo último y aun cuando no había derecho a reclamar el dinero de la entrada se tomaron varios altercados resultando un individuo de ésta y otro de Malagón con la cabeza rota a garrotazos, teniendo que intervenir la Guardia Civil para apaciguar los ánimos que estaban bastante excitados; el resto de la corrida resultó con algunas caídas sin importancia pues como queda dicho los novillos son muy poco para lo que aquí están acostumbrados a torear”. (El Pueblo Manchego, 1 de septiembre de 1924)

30 de agosto

Hoy 30, la corrida con muy poca entrada, los torillos cansados de ayer dieron poco juego no resultando ningún detalle digno de mención.

Mañana costeada por don Amalio Vera Ruiz de esta localidad, se celebrará una gran función religiosa dedicada a San Agustín y por la tarde será sacada la imagen procesionalmente por las calles de costumbre, acompañará la hermandad en pleno y durante su paso por la población serán quemados infinidad de fuegos artificiales tirándose muchos cohetes por la juventud de la localidad” (El Pueblo Manchego, 1 de septiembre de 1924).

 “Para asistir a las fiestas de San Agustín se han desplazado a este pueblo numerosas señoritas de la capital. […]

Hoy por la mañana, se han elevado, en el ferial, globos grotescos, disparándose también, bombas de sorpresa que hacían el encanto de los muchachos.

La banda municipal de Carrión dio un selecto concierto.

A las 6 de la tarde se ha procedido al encierro de los toros de la ganadería de don Eloy Víctor que ha de lidiar mañana, en la plaza de carros, construida al efecto, el torero de Ciudad Real, Grano de Oro, actuando de sobresaliente Carbonerito”.

En este punto, hay que resaltar que la ganadería fernanduca se había constituido el año anterior: “Don Eloy Víctor Marín, acaudalado agricultor de Fernán Caballero (Ciudad Real) ha adquirido setenta vacas y un semental a los señores M. de Chairac para iniciar la formación de una ganadería de reses bravas” (La Nación, 25 de mayo de 1934).

“Hemos plagiado, hoy a Pamplona, en eso de las carreras y sustos consiguientes a la proximidad de los astados. Las bocacalles del trayecto, hasta la plaza, habían sido tapadas, previamente, con carros. Pero de nada han valido tales precauciones, puesto que al entrar en el ruedo derribaron la empalizada y escaparon al campo, presentándose, al poco tiempo, en la dehesa, de donde los traerán mañana encajonados.

Antes habían actuado el pregonero: “Se avisa al público que se va a proceder al encierro…”
Después de dio comienzo a interesante partido de fútbol entre una selección del pueblo y otra de capital. Se malogró por haberse pinchado el balón antes de terminar el primer tiempo, cuando los paisanos llevaban un tanto de ventaja sobre los forasteros.

Por las noches, en los dos casinos (el periodista se refiere al actual, sito en cuatro esquinas, y a otro, en Plaza de la Iglesia/Plaza de Pablo Iglesias, hoy Plaza del Ayuntamiento) se celebran animados bailes que duran hasta las tres y media de la mañana.

En ellos contamos a las siguientes señoritas: Emilia Muñoz, Desideria García del Castillo, Eulalia y Enriqueta Morales, Julia Dorado, Manolita Rubio, Angelines Díaz Santos, Mercedes Castillo, Paquita Ferrera, Tomasa, Ascensión y Teodora Marín, Marta Ortega y María García Cruz” (El Pueblo Manchego, 30 de agosto de 1935).

Las fiestas a decir por los mismos del pueblo han estado más animadas que otros años, habiéndolas amenizado la banda provincial que dirige el Sr. Escribano” (El Pueblo Manchego, 30 de agosto de 1921).

FUENTES DE REFERENCIA

BIBLIOGRAFÍA

 


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  • CARMONA MUELA, Juan. Iconografía de los santos. Editorial Akal. 2008.
  • DORADO BERNAL, Luis. Apuntes para la historia de Fernán Caballero. 1995.
  • GÓMEZ CASTAÑEDA, Juan. Viaje de turismo interior. Fernán Caballero y viceversa. Ediciones Llanura. 2006.
  • JIMÉNEZ RUIZ, Alberto y María Patrocinio. Fernán Caballero y su historia. Desde su fundación hasta los inicios del siglo XIX. Instituto de Estudios Manchegos. 2017.
  • VELASCO FRIGINAL, Francisco. CONÓCEME: la historia de un embalse en Fernán Caballero. Editorial Círculo Rojo. 2016.



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FUENTES DOCUMENTALES


lunes, 12 de marzo de 2018

LO QUE ERA LA VIDA EN EL CAMPO DE FERNÁN CABALLERO ANTES DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

Es bien conocido que Fernán Caballero, en Ciudad Real, ha venido siendo un municipio eminentemente agrícola.

Remontándose al siglo XVI,  De las relaciones topográficas de Felipe II, se pueden conocer algunos datos relevantes sobre su condición rural:

“26. Es tierra buena parte y la mejor de esta villa de labor, y lo que más se siembra en ella y coge es trigo y cebada, y suélense dar de diezmo dos mil fanegas y dos mil y quientes de trigo y cebada unos años más y otros menos según el tiempo. Es tierra de viñas y hay ganados cabríos y de lana aunque son pocos y críanse ganados de cerda que son puercos y vacas y bueyes. […]”

42. La gente del pueblo no es rica; todos viven de sembrar y trabajar y criar algún ganado como está dicho”.

Más recientemente, se sigue observando tal carácter rural. José de Hosta, en su libro Crónica de la provincia de Ciudad Real, escrito hacia 1865, definía así a Fernán Caballero:

“Tiene ciento veinte casas, todas de piso bajo, y su término comprende algunas granjas y caseríos, mucho monte bajo, varias huertas con pozo y algunos olivos.
El terreno, aunque mal cultivado, es fértil y produce trigo, cebada, centeno, garbanzos y patatas, manteniéndose en él muy poco ganado. Abunda en caza de todas clases.”

¿Cómo era la estructura social en Fernán Caballero?

Añade J. M. Barreda, en su análisis del conjunto de problemas y factores que afectan al comportamiento electoral de la provincia ciudadrealeña durante la Restauración, Caciques y electores, sobre Fernán Caballero, una clasificación profesional de los electores en las primeras décadas del siglo XX.

Clasificación profesional de los electores en Fernán Caballero (1911):
Total electores: 313
Propietarios: 57
Labradores y hortelanos: 61
Pastores: 2
Jornaleros y gañanes: 139
Otros trabajos asalariados: 9
Profesiones liberales: 3
Empleados: 4
Actividades mercantiles: 6
Pequeña producción artesanal: 12
Otros oficios y profesiones: 20

De la que se puede concluir que jornaleros y gañanes constituyen la principal dedicación en la población, seguido por labradores y hortelanos y, en tercer lugar, propietarios.

Para entender las diferencias entre unos y otros, se puede acudir a Fernán Caballero y su historia. Desde su fundación hasta los inicios del siglo XIX, donde, además, se describe minuciosamente la sociedad de Fernán Caballero a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

En relación a jornaleros y gañanes, el grupo mayoritario, son aquellos que trabajan las tierras ajenas. El jornalero es el trabajador del campo que sólo posee la fuerza de su trabajo y por tanto su subsistencia depende del jornal que gana aquellos días que labora. El gañán, por el contrario, es contratado por sus servicios por año o época con un precio fijado de antemano, por lo que cuenta con mayores ventajas, como estabilidad y ausencia de conflictividad laboral.

Los labradores y hortelanos son propietarios de tierras, generalmente un limitado número de pequeñas parcelas, que trabajan ellos mismos, junto a los miembros de su familia. A veces, arriendan a grandes propietarios fincas para la roturación, que consistía en labrar el terreno de monte bajo para cultivar. Generalmente, empleaban en la explotación de las tierras utillaje y métodos de trabajo tradicionales. Entre ellos, se puede destacar, y por importancia en este artículo, la yunta: una pareja de bueyes o mulas que, uncidos con el yugo, sirven en la labor del campo. Pese a que se mueven en una economía de escala familiar, tampoco sus condiciones de vida, con exiguos ingresos, son mucho mejores que las de los jornaleros.

Por último, se identifica a los propietarios terratenientes, que, a diferencia de las propiedades de labradores y hortelanos, cuentan con grandes explotaciones, con importantes aprovechamientos pastoriles y de naturaleza muy fértil. Para el trabajo en las mismas, bien utilizan mano de obra jornalera o bien arriendan sus tierras. Ese arrendamiento va a suponer que los labradores y hortelanos cuenten con un grado de dependencia respecto de los grandes propietarios, sumándose a esa relación de dependencia la frecuente necesidad de préstamos, donde los grandes propietarios son también prestamistas. Asimismo, por norma general, los propietarios controlan el poder local, con el desempeño de cargos políticos como alcalde o concejal, así como los medios de producción, bodegas y molinos, muy importantes en la economía campesina de Fernán Caballero. Un ejemplo de esa industria productora, indica Vida manchega, en su edición del 16 de abril de 1914, que sobresalía por su moderna construcción e instalación era una importante fábrica de aceites movida a vapor, propiedad de Emiliana Crespo y Margarita Campesino, conocidas como “las Viudas”, que era capaz de moler más de doscientas fanegas en veinticuatro horas.

Los productos en Fernán Caballero

A finales del siglo XIX, según la Revista de Obras Públicas, y habiéndose realizado un estudio preliminar para el proyecto de la presa de Gasset, la superficie dedicada a la agricultura en Fernán Caballero se  distribuía de la siguiente manera:

Tipo de cultivo
Superficie (Hectáreas)
Secano
Monte
7.000
Olivo y vid
4.000
Regadío
Cereales
1.400
Hortícolas
200
Olivo
150

En gran parte de su superficie se extiende monte, sin cultivo, dedicado a aprovechamientos pastoril y cinegético, seguido de olivares y viñas.

El municipio manchego, enclavado en una llanura fértil por la que discurren tres ríos hasta tres ríos: Becea, Bañuelos y Guadiana, viene desarrollando desde siglos atrás una importante huerta. La forma del cultivo en la zona regable era la conocida como rotación trienal. El primer año en barbecho y durante la época adecuada se cultivaban solanáceas: entre los que destacaban patatas, tomates, pimientos y berenjenas. El segundo año se sembraba cebada y, tras la siega de ésta, judías. En el tercer año se cultivaba trigo. Tras esto, el ciclo comenzaba otra vez.

La importancia de la producción agrícola en Fernán Caballero, en este primer tercio del siglo XIX, se puede justificar con dos hechos.

Por un lado, con motivo de la celebración de Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, la Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real y la Diputación de Ciudad Real se encargaron de expedir algunos productos típicos, tradicionales o interesantes de la provincia con el fin de que fueran expuestos en el Pabellón de Castilla La Nueva. Fernán Caballero contribuiría con aceite principalmente y otros productos agrícolas como patatas y trigo.

Por otro lado, durante la Guerra Civil (1936-1939), la vecindad de Ciudad Real se acercaría hasta Fernán Caballero para poderse suministrar de judías, como así lo refiere Francisco Alía Mirando en su libro La guerra civil en retaguardia […].

La problemática en el campo fernanduco

La calidad de los suelos de Fernán Caballero era inmejorable. Sin embargo, los productos obtenidos en muchas ocasiones no eran rentables por varias razones y eso va a reducir gravemente los ingresos del grupo de labradores y hortelanos.

Una de las primeras razones que impiden obtener un alto rendimiento en las labores agrícolas es el empleo de sistemas rudimentarios. Un claro ejemplo son los empleados para extraer aguas subterráneas a través de norias árabes movidas por fuerza animal, que elevaban el coste relativo de los mismos.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los precios relativamente altos para poder regar venían provocando en Fernán Caballero que muchas huertas pasaran a dedicarse exclusivamente al cultivo de cereales, después de cegar los pozos que antes se habían abierto para obtener aguas para riego.

Un segundo problema son las extremas condiciones climatológicas de la Mancha. Fernán Caballero, por su situación geográfica, cuenta con un clima mediterráneo continentalizado: las precipitaciones son escasas, en torno a 485 mm anuales y se da un periodo seco de cuatro meses, entre otras características. Las aguas subterráneas empleadas provenían de las filtraciones del río Bañuelos y al ser éste un río de corriente intermitente, el caudal en los pozos variaba consecuentemente. El problema se agravaba cuando la escasez de precipitaciones se extendía también a la primavera, la época en que son más necesarias para evitar las pérdidas de cosechas.

A esta circunstancia, se unía otro problema. Las vegas de los ríos Bañuelos y Becea contaban con muy poca inclinación y cuando llegaban años lluviosos se desbordaban inundando grandes extensiones de cultivos.

Por tanto, la constante preocupación de los agricultores de Fernán Caballero oscilaba así entre la escasez de precipitaciones, que hacía perder sus cosechas, y las inundaciones, que también las arruinaban.

Para resolver este problema de escasez e inundaciones, a nivel local, se planteó la construcción de una presa. Se almacenarían aguas para regar, evitando la pérdida de cosechas ante la escasez de lluvias, que provocaba que los ríos corrieran con poco caudal o que bajara el nivel freático de los pozos, y la presa también laminaría las avenidas, las fuertes crecidas de los ríos Becea y Bañuelos, es decir, amortiguaría esas puntas de las crecidas, disminuyendo las inundaciones que provocaba el desbordamiento de ambos ríos, y que también echaban a perder las cosechas.

Aquella presa fue mandada construir por Rafael Gasset y Chinchilla, siendo Ministro Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, a través del Real Decreto disponiendo se ejecuten por el Estado y por sistema de administración las obras de los pantanos de Alfaro, Navarredonda y Tibi, de fecha 27 de agosto de 1900 (Gaceta de Madrid, número 243, de 31 de agosto de 1900). Se trata del mal llamado pantano de Navarredonda el que habría de construirse en Fernán Caballero, hoy embalse de Gasset.

El Ministro, de ideas regeneracionistas, con la ejecución de aquel proyecto en el municipio manchega reiteraba “su voto de proseguir con todo entusiasmo su programa, seguro de proporcionar riqueza al país, pan a muchas comarcas hoy infecundas” (El Pueblo Manchego, 31 de mayo de 1915).

Un tercer problema, son las plagas, especialmente, la langosta. La Crónica meridional indicaba, el 14 de agosto de 1886, que “a eso de la una de la tarde del domingo anterior, empezó a nublarse el sol, cayendo una avalancha tan grande de langosta”. Entre los pueblos asolados se encuentra Fernán Caballero. Desde siglos atrás, la zona era muy castigada por esta plaga, como se puede acreditar en las Relaciones topográficas de Felipe II: “Guárdase en esta villa por voto la fiesta de San Agustín y votóse porque el Señor nos guardase los panes y frutos de la langosta que la había en aquel tiempo mucha”.

Otra plaga, la filoxera, llegaría al viñedo manchego en la década de los veinte, si bien había entrado en España 45 años atrás. Provocaría una crisis vitivinícola de la que Fernán Caballero no sería ajeno. En Revista de Obras Públicas, anteriormente incluso, a principios del siglo XX, se comentaba: “Quizás desapareciera el cultivo de la vid, no sólo por ser escaso en el término, sino por encontrarse enfermas las plantaciones”.

Sin embargo, el principal problema en el campo de Fernán Caballero será el paro obrero. Una desigualdad distribución de las tierras, unos pocos propietarios con grandes extensiones rústicas y muchos hortelanos y labradores con pequeñas explotaciones, dará lugar a dos características. La primera, dehesas grandísimas, pobladas de caza y leña, destinadas al recreo de sus propietarios. La segunda, labradores y hortelanos sin superficies suficientes para sembrar trigo u otros productos agrícolas que sirvan de sustento familia. El propietario, además, con su control político y técnico, arrendará libremente cuando y como quiera las propiedades que le pertenecen, incluso, en muchas ocasiones, a personas no oriundas de la población.

En Fernán Caballero, según datos de Mundo Gráfico, en fecha 8 de abril de 1936, un propietario venía arrendando a los labradores una fanega (0,64 hectáreas) por 45 pesetas anuales. Calculándose que para mantener unas condiciones de vida dignas era necesario laborear unas quince fanegas (9,6 hectáreas), el coste anual de la renta ascendía a 675 pesetas. Los ingenieros agrónomos calificaban aquella renta un abuso, en tanto que por una fanega con semejante calidad de la tierra se tenía que pagar entre 10 y 15 pesetas anuales, calculándose el coste máximo en 225 pesetas anuales, aproximadamente la tercera parte de lo que venían satisfaciendo.

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